Los sistemas de filtración en desaladoras

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Los sistemas de filtración en desaladoras

 

La desalinización o desalación del agua es un proceso por el cual convertimos el agua de mar o salobre (de alta salinidad) en agua dulce apta para consumo y riego.

Existen varios métodos de desalación como la evaporación instantánea multietapa, la destilación multiefecto, la congelación, la electrodiálisis, entre otros, pero el más empleado a nivel mundial, y para los usos anteriormente descritos, es el proceso de ósmosis inversa.

A grandes rasgos, en la ósmosis inversa aplicamos presión sobre el agua salada y la hacemos pasar por una membrana semipermeable que permite pasar el agua (disolvente) pero rechaza las sales disueltas (soluto). La presión que aplicamos debe ser la suficiente para vencer la presión osmótica del agua tratada. Con esto obtenemos dos corrientes de agua: una con agua desalada y otra con alta concentración salina.

La ósmosis inversa es el método de mayor implantación a nivel mundial. Las membranas de ósmosis demandan una calidad de agua en cuanto a sólidos en suspensión, bastante exigente puesto que una carga excesiva de los mismos reduciría significativamente su eficiencia pudiendo llegar a dañarlas. Para disminuir la carga de sólidos, se utilizan filtraciones de arena complementadas por microfiltración.

La carga variable de sólidos que presenta el mar, así como la importante disminución de la velocidad de filtración que es necesaria en los filtros de arena, hace que estos equipos sean generalmente de gran tamaño. Es fácil encontrar en estas plantas numerosos filtros de arena horizontales con diámetros superiores a 3,5 metros y longitudes superiores a los 10 metros. La solución más extendida es el empleo de filtros de acero al carbono ebonitados interiormente (es agua de mar y por lo tanto son corrosivas para aceros al carbono). A continuación de los filtros de arena se utilizan porta-cartuchos de PVC y de PRFV con cartuchos (generalmente de 5 micras, aunque se puede llegar hasta 1 micra) que aseguran la adecuada carga de sólidos y la baja turbidez para entrar en las membranas de ósmosis inversa.

La evolución de las técnicas de fabricación y la bajada en los costes de producción hizo que empezaran a diseñarse instalaciones con doble proceso de membrana. Por un lado, las habituales membranas de ósmosis y, previamente a estas, se instalan membranas de ultrafiltración. Estas últimas son menos sensibles a la turbidez y cargas de sólidos en suspensión. Generalmente, una carga de sólidos con tamaño de partículas inferiores a 100 micras hace que puedan funcionar óptimamente, siempre teniendo en cuenta un correcto dimensionado de los filtros de lecho y microfiltración.

Para suministrar los grandes caudales de agua que demandan estas plantas (podemos valorar en aproximadamente 1,5 veces la necesidad de producción) estos tienen que pasar por una prefiltración a entre 100-300 micras (según el fabricante de ultrafiltración). Para esta demanda los sistemas de mallas y anillas cumplen perfectamente los requisitos de poco espacio, filtración a velocidad tubería y resistencia química. Con el avance en las técnicas de fabricación se emplean también filtros de anillas poliamida reforzada de fibra de vidrio resistente al agua de mar, como el Autosenior Lama.

Actualmente, dependiendo del caudal a producir y de las condiciones de captación, las grandes ingenierías del agua (siendo las españolas referentes a nivel mundial) que abordan este tipo de proyectos utilizan uno u otro sistema.

En LAMA SISTEMAS DE FILTRADO participamos en la confección de estudios y proyectos con necesidades específicas de proyectos que involucran aguas saladas. Nuestros filtros de malla y arena ebonitados así como nuestros sistemas de anillas específicos para agua de mar, permiten diseñar la solución demandada por nuestros clientes y colaborar con ellos en dimensionar e implementar el sistema de filtración para esta aplicación.